Economía para críticos e indignados

reforma

¿Quién se cree los test de estrés?

Escrito por matoeconomia 22-12-2012 en General. Comentarios (0)

24 de Septiembre de 2012

Carlos Sánchez Mato

 

El Gobierno español ha decidido volver a “suicidarse” con la nueva reforma financiera. En su empeño por limitar el alcance de la situación de quiebra en la que se encuentra el sector bancario patrio, está realizando todos los esfuerzos posibles para que el resultado de los test de estrés realizados por Oliver Wyman, suponga finalmente unas necesidades de capital adicional inferiores a los 60.000 millones de euros. Para ello está usando las mismas prácticas deplorables que han llevado a las entidades bancarias a la falta de credibilidad de la que gozan actualmente sus estados financieros. Lo más cómico de la situación es que, en su afán por hacer creíble sus previsiones, incluso ya hay quien especula con lo que se podría hacer con el dinero del rescate que sobraría…

 

Los periódicos a nivel internacional desconfían del informe aún no publicado. En concreto, el Wall Street Journal dejaba el pasado lunes un mensaje claro: Los mercados no se creen el ejercicio por las reducidas necesidades de capital que identificarán y pronostica que un tercer fallo del Gobierno de Rajoy después de las dos “soluciones definitivas” de febrero y mayo sería "calamitoso" para España y para toda la zona euro.

 

Independientemente  si los mercados se creen o no las necesidades de capital que están cocinando entre el Ministerio de Economía, el Banco de España y Oliver Wyman, resulta pavoroso el simplista análisis que el Gobierno está realizando (una vez más) a la hora de abordar la crisis bancaria. Según esta particular visión que nace de las pruebas realizadas, los 60.000 millones de euros  ni siquiera son necesarios como nuevo capital ya que las entidades tendrían todavía tiempo hasta junio de 2013 para realizar ventas de activos, “endosar” pérdidas a los tenedores de participaciones preferentes y traspasar activos tóxicos al “banco malo”.  Vamos que, todo el problema se podría arreglar con unos milloncejos de euros de nada… ¿Y para esto tanto lío?.

 

Por desgracia, el problema es mucho más grave que lo que este nuevo diagnóstico va a reconocer.

 

El test realizado plantea un escenario catastrófico de caída del Producto Interior Bruto del 6,5% en 2012-2014, un descenso del precio de la vivienda del 55% respecto a los máximos de la burbuja inmobiliaria, un desplome del precio del suelo del 85% y una tasa de paro del 27%. El primer error es no caer en la cuenta de que ese escenario ya es una realidad hoy (salvo en el decrecimiento del PIB,  gracias a la inestimable ayuda del Instituto Nacional de Estadística). En dicha situación, el examinador considera que las entidades bancarias deben tener un capital de máxima calidad del 6% con respecto a los activos ponderados por riesgo. Este segundo aspecto merece una profunda crítica dado que el propio Gobierno acaba de exigir en el Real Decreto de 31 de agosto que las entidades deben tener un capital mínimo del 9%... Esa “ayudita” supone un ahorro en necesidades de capital de más de 57 mil millones de euros.

 

Las filtraciones que han trascendido indican que los únicos bancos que no presentarán necesidades de capital son Santander, BBVA, Caixabank, Sabadell, Bankinter y Kutxabank (denominado grupo 0). En el extremo opuesto se encuadran en el grupo 1 las entidades ya nacionalizadas (BFA-Bankia, Novagalicia Caixa, Catalunya Caixa y Banco de Valencia), que acumularán la necesidad global de capital mayor que tendrá que ser cubierta con  recursos procedentes del rescate europeo aprobado.

Al resto de entidades se les cifraran necesidades de capital inferiores que podrán solventar acudiendo al mercado (no se rían, por favor) o utilizando al Estado que suscribirá bonos contingentes convertibles que serán convertidos en acciones públicas si no son recomprados por las entidades en el próximo mes de junio.

Dado que las exigencias de provisiones en esta prueba de esfuerzo exigida a la banca no han sido suficientes, las valoraciones del suelo, inmuebles y créditos del sector inmobiliario y de otros sectores no reflejarán la realidad actual de mercado. Se reconoce implícitamente que seguirá habiendo “activos tóxicos” en los balances de las entidades bancarias y por eso es necesario el “banco malo” que no sólo incluirá los inmuebles adjudicados y el crédito promotor moroso o subestándar (con dificultades), sino también el crédito promotor teóricamente sano ligado a suelo.  Aunque el diseño final no está decidido, es probable que también entre el resto del crédito promotor normal de las entidades que necesiten ser rescatadas con dinero público.  Si esa fuera la opción, este “banco malo” supondría un 28% de los activos tóxicos existentes en el conjunto del sector (90 mil millones brutos menos 28 mil millones de provisiones realizadas). Si se transfieren al banco malo a ese valor neto de 62 mil millones de euros (valor bruto menos provisiones), esta institución se hartará de perder dinero público porque enajenará esos bienes con toda seguridad a precios inferiores a los de traspaso. Pero, ¿y si los transfieren con un descuento superior, un 20% por ejemplo? En este caso obligarían a unas provisiones superiores (18 mil millones de euros más para estas cuatro entidades nacionalizadas) y lo que es peor para el Gobierno,  ese criterio tendría que ser adoptado por el resto del sector para valorar si sus provisiones son suficientes o no y revelaría una insuficiencia de las mismas en más de 40 mil millones de euros.  En todo caso, una solución de ese tipo (banco malo con activos únicamente de las entidades ya nacionalizadas) sería una solución parcial y no cumpliría con el objetivo que se ha fijado el Gobierno de que el Estado fuera minoritario en dicha entidad. No es realista pensar que ningún inversor ávido de altas rentabilidades invierta en un “banco malo” que ha comprado activos que siguen contabilizados a precios inflados. Por lo tanto, el Gobierno y el Banco de España han “invitado” a las entidades teóricamente más fuertes (Santander, BBVA y Caixa) a ser accionistas del engendro con otro formato. Se les ha sugerido que aporten sus activos inmobiliarios (tóxicos igual que los otros) pero a cambio de acciones del “banco malo”. Aportarían entre las tres aproximadamente 70 mil millones de euros en activos con idéntico criterio de valoración (valor bruto menos provisiones actuales). A estas tres entidades, el favor que nos hacen les reportaría un ahorro en necesidades de capital de 6 mil millones de euros. La máxima ilusión de los que han pergeñado el plan es que esos activos no computen ni en el “balance del Estado” ni en el de las “entidades”. Vamos que buscan que con el movimiento desaparezcan y no sean gravosos para nadie. Pero por mucha contabilidad creativa que se pueda imaginar, los 310 mil millones de euros existen (vaya si existen).

En definitiva, el Gobierno con la ayuda de Oliver Wyman, está buscando un equilibrio imposible de alcanzar: Mínimas necesidades de capital que contenten a los inversores nacionales e internacionales y que permitan que éstos vuelvan a inyectar fondos para saciar la inmensa necesidad de liquidez y financiación que la banca precisa para su operativa diaria. En otras palabras, dar otra patada para adelante al volumen de deuda de digestión imposible para los bancos.  Queda en solitario el Banco Central Europeo como único islote salvador al que dirigirse para obtener los fondos que evitan el colapso del sector bancario español. 

¿Quién pondrá el dinero necesario que sanee y estabilice un sector arruinado y a la deriva?. Con toda seguridad será el Estado y todos los ciudadanos a costa de recortes en todos los capítulos presupuestarios imaginables.

Es evidente que el importe preciso para el saneamiento de los bancos excederá (con mucho) el importe de 100 mil millones de euros solicitado al Eurogrupo pero el Gobierno no parece estar en condiciones políticas de reconocerlo y únicamente piensa en la forma más aseada de ocultar la realidad.

 http://matoeconomia.blogspot.es/img/necesidades.pdf

¿Por qué la reforma financiera no va a resolver los problemas existentes?

Escrito por matoeconomia 22-12-2012 en General. Comentarios (0)

 

2 de Febrero de 2012

Carlos Sánchez Mato

 

El Consejo de Ministros del viernes 3 de febrero de 2012 va a aprobar un nuevo anteproyecto de ley de reforma del sector financiero. La propaganda oficial presentará las medidas como la solución definitiva para las entidades financieras españolas y con la ventaja añadida de que no existirá coste económico para los ciudadanos.

 

Pero eso no va a ser así. La reforma financiera, que va a requerir ingentes cantidades de dinero público, no va a resolver los problemas de las entidades por los siguientes motivos:

 

  1. Porque no va a resolver el problema de la insuficiencia de capital de las entidades financieras españolas. Hay una cifra de partida: 50 mil millones de euros de provisiones. Se va abordar por tanto y solo de forma parcial el problema de los activos inmobiliarios adjudicados y los créditos a promotores e inmobiliarios. Pero eso es solamente una parte del agujero. Además de los rubros sobre los que se van a pedir provisiones adicionales, existen muchos préstamos que deberían estar en situación de dudoso cobro y no están calificados como tales. De igual forma, hay garantías inmobiliarias sobrevaloradas en muchos de los préstamos no asociados al sector de la construcción que no van a ser saneadas.

 

  1. Porque la recapitalización parcial que se va a realizar va a consistir en la emisión de títulos de deuda (bonos convertibles contingentes) que suscribirá el Estado a través del FROB. Los títulos de deuda computarán como si fuera capital (aunque se trate de préstamos del Estado) pero no lo son. Tendrán un coste para las entidades pero les dejarán completa libertad a la hora de seguir gestionando de idéntica forma a la que les ha conducido a la quiebra.

 

  1. Porque se va a dar un plazo excesivamente largo (en principio un año pero con la posibilidad de ampliarlo a dos ejercicios “si se cumplen las exigencias de buen gobierno”). Ese plazo no va a hacer que se recupere la confianza en la solvencia del sector financiero.

 

  1. Porque parte del ajuste se va a realizar contra reservas y no contra resultados. El objetivo es que se note menos el quebranto al no figurar en la cuenta de explotación de las entidades  y hacerlo únicamente en el balance. Una vez más, las entidades financieras presentarán resultados positivos al final de cada año y los quebrantos se esconderán en la cifra del ratio de capital principal. O sea, una vez más, “cortinas de humo” para proteger a los responsables de la situación.

 

  1. Porque no se va a garantizar (y es prácticamente imposible que se pueda hacer sin tener un control efectivo de las entidades financieras) que la liquidez obtenida a través del BCE llegue a la economía real. Se plantea en el anteproyecto un vago “compromiso de ampliación del crédito” similar al que existe en este momento y que tendrá el mismo resultado que el actual. Es prácticamente seguro que ningún banco europeo colapsará en los tres próximos años por las inyecciones de fondos que están recibiendo. Van a utilizar esta liquidez para “maquillar” sus resultados con operaciones de compra de deuda pública y para afrontar los vencimientos de sus emisiones de deuda. Es decir, la banca va a sustituir de forma paulatina en el pasivo de su balance a ahorradores privados por el BCE pero no va a incrementar ni la financiación a empresas ni a las familias. El estrangulamiento de crédito intensificará la destrucción de empleo, la caída del precio de los activos y de esta forma se cerrará el círculo vicioso de deterioro de la solvencia de las entidades.

 

 

Una vez más (y van tres desde el inicio de la crisis) los distintos Gobiernos de España abordan el problema sin voluntad de solución definitiva porque eso supondría enfrentarse al poder económico al que están irremediablemente unidos. Este nuevo fracaso (que anticipamos hoy igual que hicimos las veces  anteriores) prolongará la agonía de la economía productiva a la que seguirá sin llegar la financiación necesaria para sus actividades.

 

 

 

 

Programa de radio Carne Cruda

Escrito por matoeconomia 22-12-2012 en General. Comentarios (0)

3 de febrero 2012

Javier Gallego

"Carne cruda"

LA BANCA AL BANQUILLO

 

Hoy recibimos a dos defensores de la BANCA PÚBLICA: Daniel Vila, miembro fundador de ATTAC, y Carlos Sánchez, miembro de a Plataforma por la Nacionalización de las Cajas de Ahorro. Con ellos analizaremos la reforma financiera del Gobierno. Hablaremos de las ayudas a la banca, los pisos en stock y la fusión de cajas.

 

 

http://www.rtve.es/alacarta/audios/carne-cruda/carne-cruda-banca-baquillo-03-02-12/1312329/

Banca pública, banca de todos

Escrito por matoeconomia 21-12-2012 en General. Comentarios (0)

En esta entrevista, Carlos Sánchez Mato explica la situación actual de las cajas de ahorro, reflexiona sobre la importancia de la banca pública y desmonta los mitos sobre la nacionalización. Carlos Sánchez Mato es economista, miembro de la plataforma por la nacionalización de las cajas de ahorro y por una banca pública y miembro de Attac Madrid. Es miembro del Consejo Académico Asesor  del Curso de Experto en "Desigualdad, Cooperación y Desarrollo", impartido en la Facultad de Económicas de la Universidad Complutense de Madrid.

 

http://vimeo.com/52924929

La cocina a todo gas…

Escrito por matoeconomia 21-12-2012 en General. Comentarios (0)

24 de Septiembre de 2012

Carlos Sánchez Mato

 

El Gobierno español ha decidido volver a “suicidarse” con la nueva reforma financiera. En su empeño por limitar el alcance de la situación de quiebra en la que se encuentra el sector bancario patrio, está realizando todos los esfuerzos posibles para que el resultado de los test de estrés realizados por Oliver Wyman, suponga finalmente unas necesidades de capital adicional inferiores a los 60.000 millones de euros. Para ello está usando las mismas prácticas deplorables que han llevado a las entidades bancarias a la falta de credibilidad de la que gozan actualmente sus estados financieros. Lo más cómico de la situación es que, en su afán por hacer creíble sus previsiones, incluso ya hay quien especula con lo que se podría hacer con el dinero del rescate que sobraría…

 

Los periódicos a nivel internacional ya empiezan a desconfiar del informe aún no publicado. En concreto, el Wall Street Journal dejaba el pasado lunes un mensaje claro: Los mercados no se creen el ejercicio por las reducidas necesidades de capital que identificarán y pronostica que un tercer fallo del Gobierno de Rajoy después de las dos “soluciones definitivas” de febrero y mayo sería "calamitoso" para España y para toda la zona euro.

 

Independientemente  si los mercados se creen o no las necesidades de capital que están cocinando entre el Ministerio de Economía, el Banco de España y Oliver Wyman, resulta pavoroso el simplista análisis que el Gobierno está realizando (una vez más) a la hora de abordar la crisis bancaria. Según esta particular visión que nace de las pruebas realizadas, los 60.000 millones de euros  ni siquiera son necesarios como nuevo capital ya que las entidades tendrían todavía tiempo hasta junio de 2013 para realizar ventas de activos, “endosar” pérdidas a los tenedores de participaciones preferentes y traspasar activos tóxicos al “banco malo”.  Vamos que, todo el problema se podría arreglar con unos milloncejos de euros de nada… ¿Y para esto tanto lío?.

 

Por desgracia, el problema es mucho más grave que lo que este nuevo diagnóstico va a reconocer.

 

El test realizado plantea un escenario catastrófico de caída del Producto Interior Bruto del 6,5% en 2012-2014, un descenso del precio de la vivienda del 55% respecto a los máximos de la burbuja inmobiliaria, un desplome del precio del suelo del 85% y una tasa de paro del 27%. El primer error es no caer en la cuenta de que ese escenario ya es una realidad hoy (salvo en el decrecimiento del PIB,  gracias a la inestimable ayuda del Instituto Nacional de Estadística). En dicha situación, el examinador considera que las entidades bancarias deben tener un capital de máxima calidad del 6% con respecto a los activos ponderados por riesgo. Este segundo aspecto merece una profunda crítica dado que el propio Gobierno acaba de exigir en el Real Decreto de 31 de agosto que las entidades deben tener un capital mínimo del 9%... Esa “ayudita” supone un ahorro en necesidades de capital de más de 57 mil millones de euros.

 

Las filtraciones que han trascendido indican que los únicos bancos que no presentarán necesidades de capital son Santander, BBVA, Caixabank, Sabadell, Bankinter y Kutxabank (denominado grupo 0). En el extremo opuesto se encuadran en el grupo 1 las entidades ya nacionalizadas (BFA-Bankia, Novagalicia Caixa, Catalunya Caixa y Banco de Valencia), que acumularán la necesidad global de capital mayor que tendrá que ser cubierta con  recursos procedentes del rescate europeo aprobado.

Al resto de entidades se les cifraran necesidades de capital inferiores que podrán solventar acudiendo al mercado (no se rían, por favor) o utilizando al Estado que suscribirá bonos contingentes convertibles que serán convertidos en acciones públicas si no son recomprados por las entidades en el próximo mes de junio.

Dado que las exigencias de provisiones en esta prueba de esfuerzo exigida a la banca no han sido suficientes, las valoraciones del suelo, inmuebles y créditos del sector inmobiliario y de otros sectores no reflejan la realidad actual de mercado. Se reconoce implícitamente que seguirá habiendo “activos tóxicos” en los balances de las entidades bancarias y por eso es necesario el “banco malo” que no sólo incluirá los inmuebles adjudicados y el crédito promotor moroso o subestándar (con dificultades), sino también el crédito promotor teóricamente sano ligado a suelo.  Aunque el diseño final no está decidido, es probable que también entre el resto del crédito promotor normal de las entidades que necesiten ser rescatadas con dinero público.  Si esa fuera la opción, este “banco malo” sería un 28% de los activos tóxicos existentes en el conjunto del sector (90 mil millones brutos menos 28 mil millones de provisiones realizadas). Si se transfieren al banco malo a ese valor neto de 62 mil millones de euros (valor bruto menos provisiones), esta institución se hartará de perder dinero porque enajenará esos bienes con toda seguridad a precios inferiores a los que han sido transferidos. Pero, ¿y si los transfieren con un descuento superior, un 20% por ejemplo? En este caso obligarían a unas provisiones superiores (18 mil millones de euros más para estas cuatro entidades nacionalizadas) y lo que es peor para el Gobierno,  ese criterio tendría que ser adoptado por el resto del sector para valorar si sus provisiones son suficientes o no y revelaría una insuficiencia de las mismas en más de 40 mil millones de euros.  En todo caso, una solución de ese tipo (banco malo con activos únicamente de las entidades ya nacionalizadas) sería una solución parcial y no cumpliría con el objetivo que se ha fijado el Gobierno de que el Estado fuera minoritario en dicha entidad. No es realista pensar que ningún inversor ávido de altas rentabilidades invierta en un “banco malo” que ha comprado activos que siguen contabilizados a precios inflados. Por lo tanto, el Gobierno y el Banco de España “invitan” a las entidades teóricamente más fuertes (Santander, BBVA y Caixa) a ser accionistas del engendro con otro formato. Se les ha sugerido que aporten sus activos inmobiliarios (tóxicos igual que los otros) pero a cambio de acciones del “banco malo”. Aportarían entre las tres aproximadamente 70 mil millones de euros en activos con idéntico criterio de valoración (valor bruto menos provisiones actuales). A estas tres entidades, el favor que nos hacen les reportaría un ahorro en necesidades de capital de 6 mil millones de euros. La máxima ilusión de los que han pergeñado el plan es que esos activos no computen ni en el “balance del Estado” ni en el de las “entidades”. Vamos que buscan que con el movimiento desaparezcan y no sean gravosos para nadie. Pero por mucha contabilidad creativa que se pueda imaginar, los 310 mil millones de euros existen (vaya si existen).

En definitiva, el Gobierno con la ayuda de Oliver Wyman, está buscando un equilibrio imposible de alcanzar: Mínimas necesidades de capital que contenten a los inversores nacionales e internacionales y que permitan que éstos vuelvan a inyectar fondos para saciar la inmensa necesidad de liquidez y financiación que la banca precisa para su operativa diaria. En otras palabras, dar otra patada para adelante al volumen de deuda inasumible para los bancos.  Queda en solitario el Banco Central Europeo como único islote al que dirigirse para obtener los fondos que evitan el colapso del sector bancario español. 

¿Quién pondrá el dinero necesario que sanee y estabilice un sector arruinado y a la deriva?. Con toda seguridad será el Estado y todos los ciudadanos a costa de recortes en todos los capítulos presupuestarios imaginables. Sin embargo el Gobierno no parece estar en condiciones políticas de reconocer que el importe preciso excederá con mucho el importe de 100 mil millones de euros solicitado al Eurogrupo.