Economía para críticos e indignados

General

¿Hay motivos objetivos para el optimismo del Gobierno?

Escrito por matoeconomia 14-09-2013 en General. Comentarios (0)

Jordi Escuer y Carlos Sánchez Mato

10 de septiembre de 2013

 

El Gobierno y sus terminales mediáticas han lanzado una poderosa ofensiva destinada a convencer a la opinión pública de que estamos llegando al final de la recesión y en vísperas de una recuperación de la economía. Todas las declaraciones oficiales hacen referencia a la “desaceleración de la caída del PIB” como indicador técnico de la salida de la recesión y señalan que el próximo trimestre mostrará un crecimiento que podría alcanzar el 0,1%.

¿Hay motivos objetivos para el optimismo del Ejecutivo?

En primer lugar, es evidente que existe una falta de correlación entre la actividad y el PIB ya que es inexplicable que una caída del 3,6% en el período 2007-2012, haya supuesto un incremento en el desempleo de casi 17 puntos porcentuales sobre la población activa. Una cifra similar de crecimiento del paro en Grecia ha ido acompañado de una caída del PIB superior al 20%.  Desde la perspectiva oficial se argumenta que el empleo perdido era muy poco productivo pero esa explicación no es en absoluto coherente[1]. La hipótesis más razonable con los datos disponibles muestra que existen graves problemas metodológicos a la hora del cálculo del PIB y de sus variaciones anuales por lo que no ha reflejado la auténtica gravedad de la crisis. Parece evidente que el PIB en España está claramente “inflado” por lo que defender la “salida de la crisis” por la existencia de mínimas variaciones del mismo no parece consistente[2].

Ha sido especialmente patética la reacción ante la reducción del paro en agosto en ¡31! personas, a la par que se reducía la afiliación a la Seguridad Social en 99.000 personas. De hecho, hay 73.000 parados más que en agosto del año pasado. ¡En realidad disminuye el número de personas trabajando! Y el empleo que se crea es precario y en malísimas condiciones. Si en la última EPA (junio de 2013), el paro era de 5.977.500, con una tasa del 26,26%, las previsiones aventuran que habrá en torno a 3.400.000 parados en 2019. No parece que pueda anticiparse con los datos existentes que la clase trabajadora vaya a resolver sus problemas actuales.

Tampoco en el resto de variables económicas pueden apuntarse mejoras: La deuda pública sigue aumentando de forma imparable y el déficit hasta el mes de junio indica que la bola de nieve seguirá creciendo. El Gobierno parece conformarse con el hecho de que el Tesoro Público sigue colocando letras, bonos y obligaciones a un tipo de interés ligeramente inferior al año pasado, olvidando que el volumen muy superior de endeudamiento obliga a pagar intereses insostenibles.

En el primer semestre de 2013 se ha corregido el déficit de la balanza por cuenta corriente (superávit de 1.358 millones de euros en el primer semestre de 2013). Se utiliza este hecho objetivo para defender la bondad de las reformas realizadas olvidando que, solo gracias a la debilidad de la demanda y la disminución de las importaciones se ha podido alcanzar el equilibrio. Cuantitativamente lo único que ha conseguido es evitar que se incremente el astronómico volumen de endeudamiento externo neto se estabilice en cifras cercanas al billón de euros. La propaganda oficial no parece haberse fijado que serían necesarios 243 años al ritmo conseguido en el primer semestre del año para volver a un endeudamiento externo similar al del año 2000. España no podrá resolver esta crisis a base de exportar más e importar menos. Los países emergentes muestran claros síntomas de agotamiento en sus altas tasas de crecimiento y la competitividad como receta nos lleva a políticas de “empobrecimiento del vecino” que nunca han acabado bien.

 

Conclusiones: El capitalismo es incapaz de garantizar un crecimiento sano

 

Parece claro que el Gobierno está lejos de haber resuelto las causas de la crisis y la situación a nivel global no va a resolver las dificultades de manera inmediata.

El diagnóstico de lo que ocurre nos deja claro que no estamos ante una crisis de demanda. Estamos ante una crisis de SOBREPRODUCCIÓN, no porque no hubiera una capacidad de consumo (que obviamente era limitada), sino porque hay más medios de producción de los que el capitalismo es capaz de usar. ¿Con qué finalidad emplea el capitalismo los medios de producción? Pues no para atender necesidades sociales, sino para obtener beneficios. El capital no invierte ordenadamente, sino buscando la máxima rentabilidad a corto plazo, cuando un sector en está en auge, el capital acude a él y lo estimula hasta que hay un exceso de capacidad productiva (incluso provocando burbujas, que son propias de una economía de mercado), entonces, la rentabilidad cae y se abre una crisis. Así ha sucedido en el sector inmobiliario y, en general, en el conjunto de la economía. Por eso estamos en crisis. Hay un enorme exceso de capacidad productiva, no desde el punto de vista de las necesidades, sino de la utilización rentable de dichas fuerzas.

La forma capitalista de resolver esto es una masiva destrucción de fuerzas productivas, la recuperación de la tasa de ganancia y la creación de nuevos mercados, unida a la explotación más intensa de los existentes. Estamos asistiendo a una destrucción de fuerzas productivas, tanto materiales como humanas. La destrucción de empleo masiva (unos de 3 millones de empleos hasta 2012), de los cuales más de medio millón corresponden a la industria. La destrucción de la actividad de investigación y ciencia, con cierres y despidos masivos, suponen un retroceso dramático para la economía española. La utilización de la capacidad productiva es todavía muy baja, con lo que no cabe esperar grandes inversiones ni que cese la destrucción de capital fijo.

Por eso no podemos decir que estemos en la fase final de la crisis porque el sistema no ha logrado crear las condiciones que permitan el nuevo proceso de acumulación. De hecho, no basta con intensificar la tasa de plusvalía, es decir, aumentar la explotación de los trabajadores. Además es necesario destruir una gran cantidad de fuerzas productivas, o encontrar nuevos sectores a desarrollar, que permitan un nuevo proceso de acumulación capitalista: crecimiento y altas tasas de rentabilidad. Tras la depresión del 29, la crisis consiguiente no fue superada hasta después de la Segunda Guerra Mundial, que creó esas condiciones. Sin este tipo de mecanismos acelerados de búsqueda de equilibrio, el proceso de resolución de las crisis económicas capitalistas es mucho más lento…

 

Son las cosas del sistema…

 

Ver documento completo

 

http://matoeconomia.blogspot/img/capitalismo.pdf

 



[1] Los datos proporcionados por la Central de Balances del Banco de España y los de la Agencia Tributaria que se obtienen de las grandes empresas no reflejan el presunto aumento de productividad de los trabajadores que no han perdido su empleo. Más bien ha sido al contrario. Las grandes empresas han sufrido en el período 2007-2012 una pérdida de productividad superior al 16% ya que su facturación ha caído mucho más rápido que los salarios de sus trabajadores. 

[2] Juan Carlos Barba. Más dudas sobre la fiabilidad del PIB español. http://blogs.elconfidencial.com/economia/grafico-de-la-semana/2013/05/24/mas-dudas-sobre-la-fiabilidad-del-pib-espanol-11338

La banca necesita más capital

Escrito por matoeconomia 09-09-2013 en General. Comentarios (0)
9 de septiembre de 2013-09-09
Carlos Sánchez Mato

Banco Sabadell acaba de anunciar una macroampliación de capital de 1.400
millones de euros.
El 100% de la entidad se podría comprar en bolsa hoy por 5.300 millones de
euros. Se trata por tanto de una mastodóntica operación de búsqueda de nuevos
fondos. ¿Por qué debería hacerlo si ha anunciado beneficios en todos y cada uno
de los ejercicios cerrados?. La respuesta es sencilla para cualquier observador
que haya sido consciente de la actuación de las entidades en estos últimos años
que, de forma generalizada, han presentado resultados positivos al mismo tiempo
que disminuían sus fondos propios. En resumen, que han cargado gran parte de
sus quebrantos económicos directamente sobre su patrimonio sin reconocer
pérdidas en su cuenta de explotación. Es una maniobra que no soluciona su
problema: el insuficiente capital que tienen las entidades y su desesperada
carrera por ocultar la insolvencia.
Hay que reseñar que Sabadell recibió más de 5.240 millones de euros por 
hacerse cargo de la CAM además de un esquema de protección de activos que
le garantiza asumir pérdidas que pagaremos todos los contribuyentes por otros
16.000 millones de euros adicionales. Sin esa operación, Sabadell habría tenido
que buscar capital mucho antes o habría sido nacionalizada. Ni con todas esas
ayudas públicas ha podido evitar pedir dinero a los mercados para "reforzar su
solvencia patrimonial", eufemismo éste que pretende ocultar esta dramática
llamada de auxilio para evitar la quiebra.

Privatización de EVO Banco

Escrito por matoeconomia 09-09-2013 en General. Comentarios (0)
9 de Septiembre de 2013
Carlos Sánchez Mato

Se acaba de conocer que el FROB ha vendido EVO (filial de
NovaGalicia Banco) a un fondo de inversión estadounidense
por 60 millones de euros. Se trata deuna parte de las antiguas
cajas gallegas (80 oficinas y 615 empleados) que operaban fuera
de la comunidad autónoma. No tenían más que depósitos y muy
pocos préstamos y era la parte más saneada de la entidad y por
eso se ha vendido sin más ayudas públicas.
Aunque la propaganda mediática oficial va a martillearnos con la
bondad de la operación, no podemos menos de ser conscientes en
que ha consistido en la privatización de aproximadamente
1.603 millones de euros de ahorros de ciudadanos y su entrega
junto con una nueva ficha bancaria) a un fondo de inversión que
utilizará esos depósitos para su operativa financiera.
Es una verdadera bicoca ya que en un momentode escasez de ahorro
de particulares, Apollo se hace con la capacidad de operar como
entidad bancaria captando muchos depósitos y con muy pocos préstamos
que le puedan ocasionar quebrantos en el futuro. Supone lastrar,
todavía más, el atractivo del resto de NovaGalicia Banco todavía
en manos del Estado.
El proceso de venta de las entidades bancarias nacionalizadas es
un expolio que va a convertir el latrocinio de la privatización de
Rumasa en un juego de niños.

Que no nos roben más

Escrito por matoeconomia 17-07-2013 en General. Comentarios (0)

PLATAFORMA POR LA NACIONALIZACIÓN DE LAS CAJAS DE AHORRO

Y POR UNA BANCA PÚBLICA

 

QUE NO NOS ROBEN MÁS

 

No a la privatización de las cajas y bancos nacionalizados

Deben ser la primera pieza de una banca pública, gestionada en beneficio de todos, de forma democrática y transparente.

 

Hay que decirlo alto y fuerte: La privatización de las entidades bancarias nacionalizadas (Bankia, Novagalicia Banco y Catalunya Caixa) es lisa y llanamente un robo. Llamamos a todas las entidades sindicales, sociales y políticas de la izquierda a movilizarse con todos los medios a su alcance para denunciarlo y exigir la creación de una banca pública. Para evitar su quiebra, el Estado ya ha puesto 112.513 millones de euros en ayudas de todo tipo (43.529 millones de euros en capital, 34.733 millones de euros en adquisición de activos y 34.251 millones de euros en avales a emisiones de deuda). A eso hay que añadir los préstamos que estas entidades han contraído con el Banco Central Europeo (98.972 millones de euros) del que el Estado es último garante.

 

Ahora pretenden vender Catalunya Caixa y Novagalicia Banco ¿Qué esperan sacar por ellas? El Santander ofreció quedarse con Catalunya Caixa por un euro, a cambio de que el Estado pusiera entre 2.000 y 3.000 millones de euros más de capital, y se quedase con los 3.000 millones en créditos de baja calidad de la entidad: unos 5.000 ó 6.000 millones más públicos que se sumarían a los ya aportados.

No es la primera vez que lo hacen. Un euro pagaron el Sabadell, BBVA y Caixa por la CAM, Banco Gallego, UNNIM y Banco de Valencia. Todas estas entidades fueron entregadas después de ser saneadas con dinero y garantías públicas contra futuras pérdidas.

El Estado, a través del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), ha declarado que espera lograr 900 millones de euros. Como vemos, en cualquier caso no se resarcirá al Estado por dinero invertido y será un regalo a la entidad financiera privada que lo compre, la cual aumentará el volumen de depósitos que controlará y ampliará su capital, mejorando su propia situación financiera sin arriesgar nada.

En resumen, las entidades nacionalizadas, una vez saneadas con dinero público, se regalan a los bancos privados para ayudarles a sanear sus propias cuentas. Todo el sistema financiero estaría en quiebra si no fuera por las ayudas públicas, que a finales de 2012 alcanzaron los 269.609 millones de euros, a las que hay que sumar préstamos del BCE por 371.140 millones de euros. El sistema bancario español ha precisado en total de 640.749 millones de ayudas públicas sin que haya resuelto su problema de solvencia.

Las cajas de ahorro sólo han sido convertidas en cabeza de turco para ocultar esa realidad y sanear al conjunto del sistema. Beneficios millonarios para una minoría durante los años del auge económico, pérdidas ahora para la mayoría: desahucios, despidos, estafas como las preferentes y recortes del gasto público. El erario público se hipoteca asumiendo las pérdidas de las entidades financieras y recorta el gasto social. Y es que el volumen de pérdidas acumuladas por los bancos es tan grande que las Administraciones Públicas quedarán hipotecadas a perpetuidad para pagarlas.

La política de recortes sociales y derechos laborales, y la reforma del sector financiero, son dos caras de una misma moneda. Están haciéndonos pagar, sobre todo a los trabajadores, los platos rotos de su sistema, el capitalista. En conjunto, se está produciendo una brutal transferencia de renta de los asalariados y capas más humildes de la sociedad a las más ricas, con un crecimiento drástico de las desigualdades.

Por eso decimos que están usando el dinero público para salvar a los banqueros, no a los bancos. Los grandes accionistas de los bancos son tan poderosos porque dominan el ahorro de la sociedad. Y ahí está el quid de la cuestión. No se puede dejar en manos privadas la gestión de los ahorros porque, en una sociedad capitalista como la que vivimos, las empresas compiten entre ellas por el máximo beneficio. Con su carrera desenfrenada de creación de dinero, ponen en riesgo los ahorros de todos. Las medidas adoptadas durante esta crisis solo agravarán la situación. La concentración de entidades bancarias pagada y estimulada con dinero público sólo servirá para garantizar nuevas crisis y burbujas y de más gravedad.

La única solución real es que el sector financiero sea público y controlado democráticamente, que es lo que faltó en las Cajas de Ahorros. Y que nuestros ahorros se empleen de forma transparente y racional y con criterios de eficiencia social y medioambiental además de económica, en beneficio del progreso de toda la sociedad y no para el lucro de una minoría.

El primer paso que exigimos es que no se privatice ninguna de las entidades nacionalizadas, sino que se las convierta en el primer pilar de una banca pública. Es la única manera de no arrojar por la borda la enorme cantidad de dinero público ya empleado en sanearlas, y poner los ahorros depositados al servicio de las necesidades sociales.

 

 

Ver documento completo con alternativas propuestas por la Plataforma

 

http://matoeconomia.blogspot.es/img/robo.pdf

 

Otra ayuda a la banca por la puerta de atrás

Escrito por matoeconomia 15-07-2013 en General. Comentarios (0)

Carlos Sánchez Mato

14 de julio de 2013

 

 

“No hay la más mínima connivencia de este Gobierno con la banca”

Luis de Guindos 14 de julio de 2013

 

 

El Ministro de Economía y Competitividad ha declarado, sin sonrojarse, que este Gobierno no tiene la más mínima connivencia con la banca. Declara sin el mínimo rastro de vergüenza en su rostro que “el Gobierno no va a regalar nada a nadie”, reconociendo justo a continuación que dará más ayudas públicas a quienes adquieran las entidades nacionalizadas Catalunya Banc y Novagalicia Banco. Expresamente citó como parte de esas ayudas los créditos fiscales que “se reconocerán como recursos propios de primera calidad[1]”.

¿Qué importancia tienen esos créditos o activos fiscales y su tratamiento para las entidades bancarias españolas?

Durante estos últimos años, una entidad bancaria que haya sufrido pérdidas por importe de 100 euros, reducirá las mismas por valor de 30 euros en concepto del impuesto sobre sociedades que se ahorrará en los próximos años  y se anotará ese importe en su activo como si se tratara de un bien material (inmuebles, créditos o deuda pública). Los bancos han utilizado también esta herramienta para, sin reconocer las pérdidas en sus cuentas de explotación, cargar las mismas contra sus fondos propios y apuntarse de igual manera esos créditos fiscales a restar de los impuestos de sociedades a abonar en los próximos dieciocho años[2].

Si algo ha quedado claro para cualquier analista independiente en la actual crisis bancaria a nivel mundial ha sido la necesidad de elevar significativamente la cantidad y calidad de los recursos propios de las entidades de crédito. El capital y las reservas acumulados por las entidades bancarias han demostrado ser insuficientes para absorber las pérdidas de la enorme burbuja generada. En primer lugar por su reducido importe y en segundo por su escasa calidad. La regulación no requería capital por los activos que las propias entidades consideraban que no tenían riesgos y, por tanto, el cálculo de capital de máxima calidad se realiza en relación a los denominados activos ponderados por riesgo que, paradójicamente, año tras año se reducen (prácticamente la mitad de los activos de las entidades bancarias españolas son considerados por las mismas y por el Banco de España como “libres de riesgo”). Además de eso, se consideraban los activos fiscales como recursos propios de primera calidad aunque es evidente para cualquiera que los derechos a no pagar en el futuro impuestos de sociedades no pueden ser activos del mismo tipo que una letra del tesoro o dinero en efectivo. ¿O acaso podrían las entidades bancarias hacer frente al pago de la nómina de sus empleados del próximo mes con ese “derecho” a no pagar impuestos en el futuro?.

Para paliar estas deficiencias, la nueva regulación a nivel internacional (Basilea III) ha aprobado un cambio en el tratamiento de los activos por impuestos diferidos que dependen de rendimientos futuros (DTA, Deferred Tax Assets, en terminología inglesa) para incrementar la calidad del capital de las entidades bancarias.  El argumento es difícilmente rebatible: la incertidumbre de estos derechos frente a la Hacienda Pública y la nula efectividad de estos activos a la hora de proteger a los depositantes. Por ello, Basilea III ha aprobado un calendario de reducción de esos activos en el cómputo del capital de máxima calidad concediendo un período transitorio de cinco años para eliminarlos si superan el 10% del core capital de las entidades. El pánico se ha adueñado de las entidades bancarias españolas, especialmente beneficiadas hasta el momento de la existencia de estos activos, dado que un tercio de su patrimonio neto desaparecería y obligaría a captar capital en cantidades astronómicas. Para evitar “que la sangre llegue al río”,  la Comisión Europea ha salido en rescate de las mismas ampliando el plazo de eliminación de estos activos fiscales a diez años. La actuación es digna de los mejores sainetes: Los bancos necesitan urgentemente más capital y de mayor calidad ahora para resolver sus problemas de solvencia y las medidas para resolver parcialmente este déficit se realizarán en un plazo de diez años.

 

En el caso de las principales entidades del sector bancario español, el importe total de los activos por impuestos diferidos asciende a 63.280 millones de euros (32,19% de su patrimonio neto a finales de 2012) que corresponderían a unas pérdidas superiores a los 190.000 millones de euros.

Cualquiera que lea este artículo podría pensar que nos referimos a otro país dado que las entidades bancarias españolas “están sanas” y la gran mayoría no han reconocido pérdidas en ninguno de los ejercicios fiscales desde que se inició la crisis. Pero eso no quiere decir que no las hayan tenido y la prueba evidente es la existencia de estos activos fiscales. El truco utilizado ha consistido en que la mayor parte de estos activos por impuestos diferidos se han contabilizado contra reservas para disimular ante depositantes, inversores y accionistas las enormes pérdidas sufridas.

Las entidades nacionalizadas y las que han recibido ayudas públicas directas (grupo 2) son las que tienen una posición más desequilibrada. Sin contabilizar como patrimonio neto estos activos fiscales de incierta recuperación, sus fondos propios son negativos, es decir, están en situación de quiebra técnica ya que sus activos realizables serían inferiores a sus pasivos exigibles y no podrían hacer frente a las obligaciones contraídas incluso después de las enormes ayudas públicas recibidas.

Sin embargo, las entidades consideradas “sanas” que acumulan el 69,25% de los activos fiscales del conjunto del sistema bancario español, no pueden presumir de su situación. Si se pusiera en marcha de forma inmediata la nueva regulación a nivel internacional, los bancos que no han recibido ayudas públicas directas tendrían que captar una cifra cercana a los 43.824 millones de euros para mantener un nivel de capital similar al que ahora tienen y que muchos analistas consideran ya insuficiente.

 

Santander, BBVA, Caixa y Sabadell, “buques insignia” del sector bancario, acumulan más del 58% de los activos fiscales netos acumulados sin que hayan presentado pérdidas desde que se inició la crisis ni modificado de manera significativa su política de dividendos a sus accionistas que ha consistido en repartir beneficios inexistentes ya que “olvidan” contabilizar como quebrantos estas pérdidas y las cargan directamente contra reservas. Estas entidades cotizadas precisarían de enormes ampliaciones de capital para cumplir con las exigencias de capital obligadas por la regulación y eso provocaría un efecto dramático a sus accionistas (sobre todo a los mayoritarios) en el hipotético caso de que consiguieran captar ese capital en los mercados bursátiles.

 

Para las entidades bancarias españolas no bastaba diferir la puesta en marcha de la normativa y, una vez más han lanzado una llamada de socorro y han llegado a un principio de acuerdo con el Gobierno que permitirá su transformación directa en créditos fiscales sin la obligación de tener que generar beneficios en el futuro. Es decir, se transformarán en una promesa cierta de que el Estado acabará pagando esos importes en cualquier circunstancia (quiebra, venta o transformación de la entidad incluidas).  De esta forma si se podrían considerar estos activos fiscales como “activos de verdad” que incluso tendrían la consideración de “vendibles” ya que empresas que tienen beneficios importantes podrían comprar esos créditos fiscales que entidades como BFA-Bankia, Catalunya Banc o Novagalicia Banco no  son capaces de aprovechar dado que no generarán beneficios suficientes en los próximos años. No es la única fórmula que se está estudiando para articular este nuevo rescate público a las entidades bancarias ya que también está sobre la mesa la habilitación de un aval estatal que blinde estos créditos fiscales similar que el que tienen las empresas eléctricas originado por el déficit tarifario.

En cualquiera de los casos se trata de un escándalo mayúsculo que no se justifica con el argumento de que este tipo de medidas han sido aprobadas en países como Italia, Alemania, Francia, Reino Unido, Holanda o Estados Unidos[3]. Ese hecho solamente revela que el vergonzoso matrimonio entre el poder político y el financiero no es exclusivo del Estado español.

El efecto será demoledor en términos de recaudación fiscal pero también supondrá un golpe inmediato sobre la deuda pública  ya que un compromiso de Hacienda a la hora de reconocer esos importes sin ligarlos a la obtención de beneficios futuros obligará a la contabilización de esos créditos fiscales como una deuda a favor de las entidades bancarias que los tienen en sus balances. De un plumazo y por la puerta de atrás añadimos un 6% más de deuda pública sobre el PIB.

 

¿No hay connivencia entre este Gobierno y las entidades bancarias?

 

 

Ver informe completo y tablas de datos

http://matoeconomia.blogspot.es/img/otraayuda.pdf

 

 

 



[1] Entrevista a Luis de Guindos publicada por el diario El País el 14 de julio de 2013.

[2] Esta política legalmente aceptada de cargar las pérdidas directamente contra reservas sería similar a la actuación de un individuo que tiene un salario de 1.000 euros y unos gastos de 700 euros por lo que su “cuenta de explotación” arrojaría un beneficio mensual de 300 euros. Imaginemos que en esos gastos no se tienen en cuenta los 2.000 euros que gasta mensualmente cuando va al casino dado que para hacer frente a los mismos, el individuo utiliza sus ahorros. Lógicamente, aunque tenga beneficios, a nadie se le escapa que la solvencia del individuo estaría en entredicho.

[3] Alemania, Francia, Holanda y Reino Unido, incluso EEUU, han optado por lo que se denomina carry back fiscal, que consiste en el reembolso por parte de Hacienda de cantidades pagadas en momentos anteriores. El horizonte temporal de la devolución de las cantidades pagadas iría entre los 12 meses en Europa y los 24 meses en EEUU. Italia, por su parte, optó en 2011 por la transformación de los activos por impuestos diferidos en créditos fiscales frente a Hacienda, compensables con cualquier obligación de carácter fiscal (IVA…) transmisibles a terceros e incluso reembolsables en una parte de los mismos.